Durante la primavera encontrará millones de aves que se dirigen al norte, a sus campos de cría árticos. Lugares como Jæren, al sur de Stavanger, proporcionan grandes puestos de observación, con la posibilidad de ver colimbos (gaviformes) y macaes (podicipediformes), así como aves de caza (anseriformes) y zancudas (charadriiformes).
Deléitese con el trino de las aves al amanecer: escuche cómo el pájaro carpintero (piciformes) tamborilea en las profundidades de los pinares y, si es de los afortunados, sorpréndase con la exhibición del urogallo (tetrao urogallus) desplegando sus alas. Estos pueden ser algunos de los momentos sobresalientes de un paseo matinal por el bosque.
Canciones de aves al natural
A finales de marzo, humedales y pantanos cobran vida con diferentes sonidos de aves. Los cisnes cantores (cygnus cygnus), que se dirigen al norte, son ruidosos y sus graznidos los repite el eco en el aire.
Oirá el canto de avefrías europeas (vanellus vanellus) si escucha cuidadosamente; o quizá pueda escuchar el sonido de tamborileo vibrante de una agachadiza común (gallinago gallinago).
El verano bullicioso
Algunos de los hábitats de montaña que puede visitar en los meses de verano son Hardangervidda, Dovrefjell y Fokstumyra. Encontrará en ellos especies como los chorlitos carambolo (charadrius morinellus), los faralopos de pico fino (phalaropus lobatus), las alondras cornudas (eremophila alpestris), los pechiazules (luscinia svecica), los escribanos lapones (calcarius lapponicus), los escribanos nivales (plectrophenax nivalis) y, si es lo bastante afortunado, podrá ver un búho nival (bubo scandiacus).
El verano también es buena época para dirigirse a la costa occidental. Para entonces, las mundialmente famosas colonias de aves marinas de Noruega bullen de actividad. Islas como Runde y Rost son casi bíblicas en los ámbitos de la ornitología noruega. Aquí anidan decenas de miles de aves, incluyendo enormes colonias del frailecillo común (fratercula arctica).
Al norte
Otro lugar que merece la pena visitar es la península de Varanger, en Laponia Noruega. Es, sin duda, una de las principales áreas de observación de aves de Europa. Encontrará aquí auténticas especies árticas, el eider de Steller (polysticta stelleri), el eider real (somateria spectabilis), el arao de pico ancho (uria lomvia) y el bisbita gorgirrojo (anthus cervinus).
También viven aquí las especialidades escandinavas, como la lechuza gavilana (surnia ulula), el pico tridacítilo (picoides tridactylus), el carbonero lapón (poecile cincta), el arrendajo funesto (perisoreus infaustus) y el cárabo lapón (strix nebulosa)
El otoño gratificante
El otoño es un tiempo frenético. Los meses de septiembre y octubre pueden ser los más gratificantes, sobre todo si busca especies raras.
De nuevo es la costa, en lugares como la península de Lista, en la costa meridional, y en la pequeña isla de Utsira, la que ofrece los mejores lugares para la observación de aves durante estos meses.
Observación de aves en la ciudad
Visite Østensjøvannet: un lago eutrófico superficial con un hábitat inusual en Noruega. El lago está situado a escasos kilómetros al sudeste del centro de Oslo. El observatorio de aves y reserva natural de Fornebu, en las afueras de Oslo, también es un lugar digno de visitarse. Si desea explorar hábitats de montaña y bosques de coníferas sin dejar atrás el estilo de vida urbano, viaje al monte Fløyen, en Bergen.