Esté preparado
Tenga suficiente experiencia, esté en forma y bien equipado para el viaje que vaya a emprender. Antes de practicar senderismo o esquí, entrénese fuera de senderos o pistas, aunque las condiciones sean malas. Su estado físico y mental, su experiencia y su equipo determinan la longitud razonable del trayecto.
Deje dicho a dónde va
Muchas cabañas, hoteles y otros alojamientos tienen buzones de notificación de rutas en el que puede dejar una nota escrita del trayecto que tiene planeado hacer. En caso de emergencia, los detalles que dé ayudarán al servicio de rescate.
Infórmese del tiempo
Un antiguo dicho aconseja estar siempre al tanto de las previsiones de mal tiempo, y no confiar totalmente en las de buen tiempo.
Independientemente de la previsión, debería estar preparado para mal tiempo. Incluso una brisa fresca (escala de Beaufort 5) combinada con aguanieve y heladas puede producir congelación.
Los pronósticos del tiempo no son lo suficientemente detallados como para prever el tiempo local en las áreas montañosas. A pesar de que las previsiones suelen ser correctas, es difícil predecir cuándo cambiará el tiempo. Por consiguiente, preste atención a los pronósticos para las tierras bajas colindantes y las montañas, y cuente con posibles cambios de tiempo. Es aconsejable consultar a la gente de la zona.
Vaya equipado para mal tiempo y heladas
Lleve siempre una mochila y equipo de montañismo adecuado. Póngase más ropa si ve venir mal tiempo o si baja la temperatura.
Un anorak holgado, pantalones y manoplas, todos ellos impermeables y a prueba de viento, y un gorro son las prendas adecuadas para salir al exterior. Póngaselas antes de que el tiempo sea demasiado desfavorable. Colóquese de espaldas al viento y ayude a los demás a ponerse la ropa. Lleve una bolsa de supervivencia para disponer de protección adicional.
Aprenda de los lugareños
A menudo los lugareños pueden indicarle las zonas de aludes, las condiciones del viento y la nieve, y las rutas más seguras.
Use un mapa y una brújula
Lleve siempre un mapa y una brújula y sepa cómo usarlos. Antes de salir, estudie el mapa y trace la ruta como base para que su excursión tenga éxito.
Siga el mapa, incluso cuando el tiempo y la visibilidad sean buenos para que siempre sepa dónde está. Si empeora la visibilidad, puede resultar difícil determinar su posición.
Consulte el mapa a medida que avanza y tome nota de puntos que pueda reconocer. Cuente con la brújula. Use una funda transparente e impermeable para el mapa y áteselo al cuerpo para evitar que se lo lleve el viento. Haga marcaciones en el mapa entre puntos del terreno que puedan guiarle a alcanzar su objetivo. Use la brújula para mantenerse en una marcación de un punto conocido.
No vaya solo
Si se aventura a salir solo, no tendrá a nadie que le ayude o que avise al servicio de rescate en caso de producirse una emergencia. Sin embargo la seguridad no va siempre unida al hecho de que haya mucha gente. Los grupos grandes no son aconsejables, especialmente si no todos los miembros tienen la misma experiencia. Un grupo nunca es más fuerte que el más débil de sus miembros.
Dé la vuelta lo antes posible; una retirada a tiempo es una victoria
Si las condiciones empeoran tanto que empieza a dudar si conseguirá llegar a su objetivo, dé la vuelta y regrese.
No intente desafiar al tiempo, ya que puede que otros tengan que arriesgar sus vidas para rescatarlo. Si cambia de objetivo, asegúrese de notificárselo a las personas que le esperan. Si comienza el trayecto con un tiempo incierto y ventoso, vaya en dirección contraria al viento; así será más fácil retroceder en caso necesario.
Ahorre energía y construya un refugio en la nieve si es necesario
Cuanto más fuerte sea el viento, tanto más difícil es andar o esquiar. Lleve el mismo paso que el miembro más débil del grupo y evite sudar. Si va en fila, dese la vuelta a menudo para asegurarse de que los demás le siguen, especialmente en malas condiciones climáticas, que hacen más difícil oír las voces.
No olvide comer y beber con frecuencia. La actividad física aumenta la necesidad de consumo de líquido del cuerpo, incluso si no tiene sed. La insuficiencia de comida y bebida puede provocar fatiga y desánimo.
Empiece a construir un refugio en la nieve antes de estar exhausto. Bastan unas pocas horas para construir una trinchera o una cueva en la nieve. Cuando tenga tiempo y energía de sobra, practique la construcción de un refugio; la experiencia puede resultar muy valiosa. En caso necesario, una bolsa de supervivencia hará las veces de refugio de emergencia.