Aprender y divertirse
Noruega está llena de museos divertidos para niños de todas las edades y aficiones.
Los exploradores noruegos y las naves en las que se embarcaron en sus fabulosas travesías son una atracción segura: la balsa Kon-Tiki de Thor Heyerdahl; la nave polar Fram, que hicieron famosa Nansen y Amundsen; o los magníficos barcos vikingos (todo ello en Oslo). Para más información: Museo Kon-Tiki, Museo Fram y Museo de Barcos Vikingos (Vikingskipshuset).
Además, las actividades interactivas del Museo del Petróleo Noruego (Norsk Oljemuseum), en Stavanger, permitirán a tu familia aprender cosas sobre la industria petrolera noruega. Incluso se puede participar en un ejercicio de perforación, como lo harían en la planta de perforación de una plataforma marítima.
Ve a conocer la flamante Rockheim ("Casa del Rock") en Trondheim, donde se puede escuchar música rock y pop noruega, y también mezclar una pista propia de hip-hop, y experimentar lo que se siente al actuar en un local abarrotado de público.
Hacer nuevos amigos
A los niños les encantan los animales, así que pasar el día haciendo nuevos amigos peludos (o viscosos) va a ser un planazo. Muchas granjas abren incluso en vacaciones, y permiten a los niños alimentar y acariciar a los animales, además de observarlos. Pregunta en la oficina de turismo más cercana qué granjas hay abiertas cerca.
Otras buenas opciones de interior son Bergen Aquarium, que ha celebrado su 50 aniversario en 2010. Procura llegar a la hora en que alimentan a los pingüinos (11 de la mañana o 5 de la tarde), a los niños siempre les encanta. Este acuario, muy concurrido, es el más grande de Noruega. También lo son Atlanterhavsparken, en Ålesund, uno de los mayores acuarios de agua salada en el Norte de Europa, y Polaria en Tromsø, el único lugar del mundo en que se pueden contemplar focas barbudas en cautividad.
También merece una visita el Oslo Reptilpark con más de 100 reptiles y anfibios, incluyendo boas constrictor, pitones, culebras, lagartos, camaleones e iguanas, entre otros.
Inspirar a los pequeños artistas
¿Estás buscando algo más artístico? Nada de gritos (aunque sí podría acercarse a ver “El grito”, de Edvard Munch, ese emblema del expresionismo noruego): hay muchas galerías de arte en que los niños son bienvenidos.
El Museo de Munch y la Galería Nacional (Nasjonalgalleriet) en Oslo, son dos de los museos más famosos, pero Bergen y Lillehammer también presumen de tener grandes colecciones, y hay galerías de arte en casi todas las grandes ciudades de Noruega. Muchas de ellas son de acceso gratuito y ofrecen actividades para los niños, que van de hojas para colorear a talleres y visitas guiadas para familias.
Así y todo, el museo más popular entre los niños no puede ser otro que el Museo Internacional de Arte Infantil (Barnekunst Museum) en Oslo. Tiene una colección singular de dibujos, pinturas y esculturas hechos por niños de todo el mundo. ¡Una gran inspiración para ellos!
Ponerse en marcha
No salir a la intemperie no significa que los niños no puedan quemar esa energía desbordante. Una excursión a la piscina local les puede mantener entretenidos durante unas horas sin gastar un dineral.
Tu familia también puede pasar el día en muchos de los parques acuáticos interiores que hay en Noruega, para que mamá y papá se puedan relajar en el jacuzzi mientras los niños chapotean en la piscina de olas o se tiran por los toboganes acuáticos. Los más populares son Atlanterhavsbadet en Kristiansund, Grottebadet en Harstad y Drammensbadet en Drammen, a 40 km al este de Oslo.
¿Te inclinas más por una opción típicamente noruega? Nada como una pista de patinaje local. Casi todas abren de principios de otoño a finales de primavera, pero llama antes de ir para comprobar si se pueden alquilar los patines, porque no siempre es así.
Escalada de interior, bolos, karts o paintball son otras opciones para adolescentes. Y a los niños les gustarán los parques de juegos infantiles interiores, como Child Planet en Oslo, con toboganes, columpios para escalar, piscina de bolas y mucho más.
Desafiar a los elementos
Y, por último, no dejes que la lluvia te impida salir. "No existe el mal tiempo, sólo la mala ropa", afirma un viejo dicho noruego. Haz lo mismo que hacen los nativos: cálzate las botas de goma, súbete la cremallera del chubasquero, y no te quedes sin tu paseo por el bosque. Después de todo, a los niños les encanta saltar en los charcos...
A la vuelta, haz un alto en la cafetería local, donde podrás tomar una bebida caliente y un pedazo de tarta y calentarte al amor de la lumbre. Cabe señalar que en muchos albergues, campamentos y cabañas de zonas rurales disponen de secadoras e incluso de secadores de zapatos para sus clientes. De modo que no hay por qué permanecer mojado mucho tiempo.
¡Pásatelo bien en tu viaje a Noruega, haga el tiempo que haga!